En vista del último rumor sobre “Avatar: La Leyenda de Korra” y la discusión en los comentarios, pongámoslo a votación!
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Ya lo habiamos leído antes cuando anunciaron posiciones disponibles para animadores para una saga de Avatar, pero eran apenas rumores, sin embargo, el rumor de hoy es mucho más contundente.
Al perecer, Viacom ha comenzado el papeleo para registrar el nombre “Avatar: La Leyenda de Korra”.
Será esta la continuación de la saga? Espero que sí!
Si quieres regar la voz con la esperanza de que se haga realidad, haz click aquí y que más gente lo vea:
Nickelodeon Animation Studio está buscando varios artistas para su show más nuevo, por ahora llamado “Proyecto sin título de Avatar: el último Maestro Aire.
Al parecer, hay nuevas posiciones abiertas para contratar profesionales para realizar un nuevo proyecto de Avatar que aún no ha sido titulado. No sabemos qué pueda ser, pero podría ser desde una serie de cortos, a quizás (cruzamos los dedos) una continuación de la saga en la forma de un nuevo libro y una nueva temporada! Nickelodeon Animation Studio está buscando varios artistas para su show más nuevo, por ahora llamado “Proyecto sin título de Avatar: el último Maestro Aire.Las posiciones disponibles son: Artista de Storyboard, Ilustradores, supervisores, editores, diseñador de elementos y diseñador de personajes. Suena como un equipo de animación casi completo.
Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo IV – Episodio 2
— Estoy realmente harta de no ver nada.
— ¿Tendrá algo que ver el hecho de que estés ciega?
Toph giró la cabeza hacia donde provenía la voz y respondió con vehemencia.
— No, tiene algo ver en que estemos en un maldito barco, en el medio de la maldita nada.
— Te olvidas de tus malditas nauseas. — agregó Haru, levantando un dedo y agarrándose la barbilla con la otra.
— Agradece que no estemos en tierra. — amenazó Toph.
Haru no dijo nada, y sintiendo que el volcán estaba a punto de estallar, se escabulló con la excusa de ir a buscar algo que no se le entendió a la bodega.
Toph se apoyó –tanteando antes lo que tocaba – en la baranda del barco. A pesar de las nauseas, le hacía muy bien el aire fresco que el viento parecía soplar. Le hacía recordar cuando iba sentada sobre Appa, riendo animadamente con Sokka, hablando sobre algo de Tierra-Control con Aang o siendo regañada por Katara por alguna travesura. Extrañaba todo aquello. Fue por eso que le costó tanto ir a visitar a sus padres.
¿Valía de verdad la pena volver con esas personas que no la habían dejado ser ella misma? Katara había mencionado que lo hicieron porque la amaban. Temían por ella, que se hiriese, que su vida corriese peligro. Pero ella ya había demostrado poder valerse por sí misma.
De pronto, sintió que algo le tocaba los pies. Con satisfacción, se dio cuenta que volvía a sentir un “suelo” conocido. Sintió a Haru a su alrededor.
— Te traje esta arena, tal vez así el viaje se te haga más ameno.
Toph se sentó en la arena y cerró los ojos. No pudo ver demasiado, solo a Haru. La arena, al ser un derivado tan fino de la tierra, no era ideal para sentir vibraciones. Sin embargo, pudo ver a Haru con bastante claridad.
— Gracias Haru. — digo Toph, con la cabeza gacha y las mejillas ligeramente ruborizadas.
— De nada. De cualquier forma, estaremos llegando al anochecer.
- Fue una suerte que haya encontrado tu barco.
- ¿Si no querías tomar un barco cómo esperabas llegar al reino Tierra? – dijo el muchacho con tono sarcástico, pero Toph respondió con una mueca de desagrado- ya, de todos modos los barcos mercantes van muy seguido a los polos, al menos desde que termino la guerra-.
Toph sonrió una vez más antes de arrojarse de espaldas sobre el piso del barco mientras hundía más y más sus pies en la arena. Ahí, sin darse cuenta, se durmió en medio de una conversación tranquila.
El sol en lo alto del cielo, pero lo que la despertó no fue la clara luz; sino algunas risas de marinos. Toph se levanto alerta al sentir que era de ella de quien se reían y sólo entonces se dio cuenta de que Haru había dormido esa noche junto a ella. Sonrojada, la joven maestra junto la tierra en sus pies y se acurruco lejos del muchacho. No fue hasta que gritaron tierra a la vista y el barco encallo en puerto que Haru despertó.
- Ya llegamos? – pregunto el maestro tierra medio adormilado, sin notar que la niña junto a él se mantenía distanciada-
- Si, gracias por traerme hasta aquí- respondió Toph mientras se incorporaba y bajaba corriendo hacia Tierra firme-
- Ya te vas, creo que yo puedo acom…- dijo Haru poniéndose de pie y tratando de seguirla, pero estaba adormilado y tropezó, al incorporarse encontró el objeto con el que había tropezado, una flor hecha de tierra comprimida, probablemente de arena- Esta bien, supongo que lo mejor es que vayas tu sola, aunque no estoy seguro de que nadie podría odiarte, mucho menos tus padres – dijo Haru para si mismo-.
Toph estaba en la ciudad, sobre esa tierra que conocía tan bien. Un suspiro, una sacudida de pies, trono su cuello, respiro profundo y avanzó. Con paso firme, pero no en línea recta. Unos cuantos pasos y se detuvo, movió los dedos de sus pies, jugó con los de sus manos, disimuladamente tomo otro camino, regreso, se paró de pie de nuevo frente a la calle que lleva a su casa, se detuvo, trono sus dedos y ya no pudo más
¡Cómo es posible que me pase esto!! – grito la niña desesperada logrando que la gente volteara a verla-
Ella había enfrentado a los peores villanos, podía vencer ejércitos si se lo propusiera; pero la idea de enfrentar a sus padres la hacía retroceder.
¿Es ella? – Escuchó Toph a un niño en un callejón- ¿es la bandida ciega?
Pero dicen que ella se fue del pueblo – le respondió su amiguito susurrando-
Toph pudo notar como los dos niños estaban emocionados. Y tan solo eso le dio ánimos. Ella no era una niña cobarde, ella era quien había huido de casa para unirse a las luchas, ella había podido derrotar a cientos de oponentes, había enseñado al avatar; había muchas cosas por las que estar orgullosa, seguro a sus padres debía de convencerlos al menos una.
Respiro profundamente, golpeo con su pie el suelo para sacudir a los dos niños y camino directo a su casa.
Y seguía ahí, grande y callada, justo como la recordaba.
Toph se quedo de pie frente a la puerta. Un solo guardia en la entrada, él la miro un momento y volvió a su rígida e inexpresiva posee. Toph tosió disimuladamente para hacerse notar, el guardia vivió a verla, tan solo un segundo, una mueca d extrañeza apareció en su rostro mientras fijaba más y más la vista en ella.
Si, soy yo – dijo la niña con enfado y cruzando los brazos-
El guardia grito por la sorpresa e inmediatamente abrió la puerta, se introdujo en ella y la cerró de nuevo, Toph pudo escuchar como el guardia corría hacia adentro y hablaba con otros guardias, toda la residencia se alborotó.
El mismo guardia volvió a la entrada principal y abrió la puerta para decirle a la niña que esperara; pero no encontró a nadie. Al voltear al patio interior vio como Toph emergía de la tierra burlando la seguridad.
Toph camino ignorando los gritos de los guardias y abrió la puerta principal de la casa, apretó los puños y grito.
Ya estoy en casa! – ni ella misma podía creer lo mucho que le temblaba la voz-.
Espero un poco. Un guardia se le acercó, lucía calmado o más calmado que el resto.
Señorita –llamo el sujeto – es por aquí.
El guardia la condujo hasta la habitación principal, claro que ella sabía perfectamente donde estaban, se cansó de caminar y corrió con rabia, rebasó al sirviente y entro a la sala, se detuvo y se quedo ahí, de perfil a sus padres, sin voltear su rostro hacia ellos.
Regrese –trato de gritar, pero apenas y le salió la voz-
Sus padres perplejos sobre sus tronos y su padre comenzó.
Tú, tú huiste de casa, ¿Cómo regresas así nada más? ¡Y mírate!! – gritaba el asombrado padre tratando de sonar severo, tratando de regañar a su hija que se había ido sin permiso, pero su voz también se quebraba-
Toph escuchaba el par de corazones palpitantes y el llanto contenido de su madre.
No creas que…- continuo el confundido hombre, pero la madre de Toph lo interrumpió-
La señora de elegantes ropa bajo del pedestal de terciopelo y abrazó a su hija entre lagrimas incontenibles que ya no podía soportar.
Nos preocupaste mucho – susurro apenas-
Mamá – dijo la niña-
El padre bajo de su asiento y se acerco a su hija, su mano sobre su hombro y suspiro.
Desearía que no volvieras a preocuparnos así – dijo el señor con pesar mientras se hincaba para ver el rostro de su pequeña – pero se bien que tan solo mis deseos no te detendrán.
Papá – alcanzó a decir Toph antes de desquebrajarse solo un poco-
Un abrazo, largo y conmovedor. Por una vez Toph no sintió esos brazos como una prisión, pero le dolía no saber cuánto tiempo duraría así.
Hora de unas vacaciones... Los del equipo de escritura del libro hemos tenido un año bastante largo y trabajoso y necesitamos unas vacaciones, así que el próximo capítulo será publicado dentro de un tiempo, no estamos abandonando el proyecto, todo lo contrario, estamos tomando una pausa para volver con energías renovadas, y entonces responderemos todas las dudas sobre los misteriosos soldados, los espíritus y el encuentro del avatar con unos enemigos nunca antes vistos que darán una batalla monumental. Hasta entonces!
Si desean dejar un mensaje para el equipo sobre el excelente trabajo que han hecho hasta ahora, lo pueden hacer por acá o por el foro.
Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo IV – Episodio 1
El viento ya no rugía. El mar parecía un espejo gigante, que reflejaba a una bellísima luna llena, imponente y de un tenue color amarillo. Un tímido barco rompía en silencio aquella paz. Su único huésped dormía en el duro e incómodo suelo, sin embargo, y a pesar de no tener ninguna fuerza que lo hiciese moverse, el pequeño barco se movía en el agua como si tuviese vida propia.
De pronto, dejó de moverse.
Katara se levantó como impulsada por un resorte del piso del barco. Miró hacia los costados, contemplando el infinito azul oscuro que parecía fundirse con el despejado mar. La quietud era demasiada, como si se tratase de un lago; cosa que era imposible tratándose de un inmenso mar, donde multitud de olas deberían verse.
Algo no estaba bien. Continue reading ‘Libro 4: Fuerzas Ancestrales – Cap 4 – Ep 2′
Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo III – Episodio 3
Contrariamente a lo que pensaría cualquiera, el ambiente no se había puesto tenso ni pesado en ningún momento. La puerta seguía abierta, separando al Avatar de aquellas extrañas formas celestes. Brillaban en la oscura sala contigua, iluminando de plata y celeste donde se acercaran.
Sus vestimentas eran muy similares a las de él. Hasta le recordaban a algo, aunque aquello no podía ser verdad.
No, ellos están muertos.
— Sí, Avatar, lo estamos. — Confirmó una de las figuras. Era un viejo monje. Se apoyaba en su bastón, y parecía ser el más sabio de todos.
Aang abrió los ojos de sorpresa al escuchar la respuesta a una pregunta que no había pronunciado. Continue reading ‘Libro 4: Fuerzas Ancestrales – Cap 4 – Ep 1′
Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo III – Episodio 2
Ya había llegado. No podía decir que se sintiese como en casa, pero por lo menos era un lugar que reconocía como suyo, o que en algún momento lo había sido. Estaba deshabitado, destruido y ya poco quedaba de su anterior esplendor. Todavía prevalecían las quemaduras de batallas perdidas, de un cuento que no acabó bien, de miles de vidas que ardieron por culpa de una sola persona.
Aang bajó de Appa y miró con tristeza lo que quedaba del Templo Aire del Sur. Sus anteriormente bellísimas cúpulas verdes eran ahora negras, por lo menos aquellos lugares donde quedaba algo de ellas; estabas corroídas y destrozadas por el tiempo, que no tiene piedad con nada, ni nadie. Continue reading ‘Libro 4: Fuerzas Ancestrales – Cap 3 – Ep 3′
Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo III – Episodio 1
El Polo Sur ya no esta tan solitario como antes. Ahora una gran aldea ocupa un espacio realmente extenso de él, visible desde bastantes kilómetros atras . No había muros demasiado grandes, como los de su hermana del norte, pero sí tenía bellísimas casas de una arquitectura muy trabajada, con dibujos en hielo que evocaban a la lucha del Avatar contra el maligno Señor del Fuego.
La población se había duplicado, mucha gente del polo Norte se había mudado al Sur porque era mucho más tranquilo y pacífico.
Katara se encontraba en ese momento almacenando agua junto a otros maestros agua. Su rostro no decía absolutamente nada, sólo se limitaba a realizar los gestos correctos para introducir el agua en las arcas.
— Katara, ¿podemos hablar? — Preguntó Sokka, apareciendo por detrás de una casa de hielo.
— Estoy algo ocupada en este momento. — Contestó ella fríamente, mientras seguía con su labor. De pronto, se dio cuenta a quién le hablaba y cómo lo hacía, así que paró de hacer eso y miró a Sokka: —Lo siento, claro que podemos hablar. Vamos.Dejó todo como estaba y comenzaron una pequeña caminata cerca de unos enormes glaciares. El mundo parecía haber recobrado fuerza desde la última batalla, donde tanto fuego control había hecho mermar la fuerza del hielo de los polos, desequilibrando la flora y la fauna de los bosques gracias al exceso de agua que frotante de los grandes hielos. Por suerte, todo había vuelto a la normalidad.
— ¿Sobre qué querías hablar? — Preguntó Katara, mientras se secaba las manos en el borde de su túnica azul, bordada con un delicado hilo de seda celeste.
— Sobre Aang. — Respondió Sokka de forma tajante. Katara bajó la mirada y aminoró la marcha, retrasándose con respecto a su hermano. — No puedo creer que no lo hayas acompañado, él te necesita.Los dos habían parado de caminar. Katara seguía mirando hacia abajo, con sus ojos llenos de lágrimas, más sin embargo con una mirada decidida, dura y llena de valor.
— No lo entiendes, Sokka, nadie lo entiende.
— ¡Sí, sí que lo entiendo! Entiendo que dejaste a la persona que amas sola en un viaje en el que te necesitaba. Sabes muy bien que Aang te nec…-
— ¡NO QUIERO…! — Aquellas palabras de la maestra agua salieron teñidas de dolor, lo que cortó la respiración de Sokka. Las lágrimas comenzaron a fluir definitivamente. — ¡q-que salga l-lastimado!Los dos callaron. Lo único que se escuchaban eran los sollozos ahogados de Katara, que trataba por todos los medios de retener su angustia, de no dejar fluir esos pensamientos racionales que contradecían a su corazón, que señalaba sólo un sendero, que debía ser recorrido sólo con aquel que ella eligiese, y que lo había dejado irse el día anterior.
Sokka se acercó a ella con decisión y la envolvió en un abrazo. De pronto, Katara soltó todo. Gritó, lloró y el hielo tembló, sintiendo su angustia, su dolor. Estuvieron diez minutos así, abrazados, ayudándose el uno al otro sólo con el hecho de permanecer en silencio, que Katara se atrevió a romper.
— Cuando encontramos al asesino de nuestra madre, — Las palabras salían ya limpias de dolor, fluían libres, sin trabas. — me di cuenta de que nada de lo que yo podría hacer la traería conmigo a la vida. Y eso no hizo más que lastimarme, abrir una herida que tardó mucho en volver a cicatrizar.
— Por eso no quieres que Aang vaya a revolver el pasado. — Comprendió Sokka, separándose un poco de su hermana. Tomó su cara entre sus manos y limpió suavemente algunas lágrimas que seguía deslizándose por su rostro. — Te entiendo. Y quiero que sepas que si quieres ir a ayudarlo, puedes contar conmigo. Siempre.
— Lo sé, siempre lo supe.Se sonrieron de forma sincera, y caminaron de nuevo hacia la aldea. Todavía quedaba mucho que hacer.
La noche había caído, y con ella los habitantes de la aldea decidieron también pedirle un descanso a sus mentes. Todo estaba tranquilo, salvo por una pequeña figura que se movía entre las casas, hasta el puerto imponente, antes pequeño e insignificante..
Katara tomó uno de los botes, metió un pequeño equipaje y abordó la nave. En seguida las olas acompañaron su huida, metiéndola en el oscuro mar abierto. Se paró y miró hacia atrás, admirando cómo había crecido su hogar.— Lo siento, Sokka. Pero ésta vez, es un trabajo de dos.
Unos minutos después, la negrura de la noche la engulló junto con las esperanzas de vivir una vida absolutamente normal, junto con su familia y amigos. Pero sabía que a veces el amor lo hacía sacrificar todo, hasta el más anhelado deseo.
Así avanza el tercer capítulo, espera el próximo Episodio la semana que viene, te recomiendo suscribirte al Twitter o al servicio de “Avatar en tu mail” para que no te pierdas ningún capítulo, poniendo tu dirección de email en el campo en la barra derecha del sitio, es gratis, seguro y 100% libre de SPAM!
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Hemos estado fajados escribiendo el Libro 4: Fuerzas Ancestrales para continuar la serie de Avatar: La Leyenda de Aang, queremos saber si hasta ahora (van 2 capítulos) te ha gustado el libro!
Hoy sufrimos un pequeños desperfecto técnico, porque lo que seguramente en la mañana habrán visto publicada otra cosa. Ya está todo corregido, espero que disfruten el nuevo cap, y cuidado, que se viene la acción
.
Aquel lugar la enfermaba. Definitivamente no le hacía bien. El frío calaba en sus huesos hasta lo más profundo, tal que ni siquiera podía prender una pequeña llama para calentarse. Ese lugar estaba hecho para ella y todos aquellos que se habían rebelado contra el Señor del Fuego. Era algo bastante lógico, ya que desde que él asumió su puesto, tuvieron que construir la prisión de alta seguridad para criminales como ella.
No eres un criminal, él lo es.
Era casi irónico que ella, la que había sobresalido ante sus padres, que siempre fue la mejor, estuviese en ese estado; en esa celda fría, olvidada por su hermano, el Señor del Fuego. Claro que era algo bastante comprensivo luego de los actos que había cometido, como querer asesinarlo a él, al Avatar y a sus amigos. Casi podía recordar todavía como era amarrada con cadenas en un estado de animación suspendida, rodeada de agua, siendo humillada frente al palacio de la Nación del fuego, frente a la memoria de su padre y de su madre.
¿Lo recuerdas, verdad? Esa Maestra agua fue la que te arruinó.Continue reading ‘Libro 4: Fuerzas Ancestrales – Cap 3 – Ep 1′