Selección de Capítulo del Libro 4: Fuerzas Ancestrales
<< Capítulo IV – Episodio 2
— Estoy realmente harta de no ver nada.
— ¿Tendrá algo que ver el hecho de que estés ciega?
Toph giró la cabeza hacia donde provenía la voz y respondió con vehemencia.
— No, tiene algo ver en que estemos en un maldito barco, en el medio de la maldita nada.
— Te olvidas de tus malditas nauseas. — agregó Haru, levantando un dedo y agarrándose la barbilla con la otra.
— Agradece que no estemos en tierra. — amenazó Toph.
Haru no dijo nada, y sintiendo que el volcán estaba a punto de estallar, se escabulló con la excusa de ir a buscar algo que no se le entendió a la bodega.
Toph se apoyó –tanteando antes lo que tocaba – en la baranda del barco. A pesar de las nauseas, le hacía muy bien el aire fresco que el viento parecía soplar. Le hacía recordar cuando iba sentada sobre Appa, riendo animadamente con Sokka, hablando sobre algo de Tierra-Control con Aang o siendo regañada por Katara por alguna travesura. Extrañaba todo aquello. Fue por eso que le costó tanto ir a visitar a sus padres.
¿Valía de verdad la pena volver con esas personas que no la habían dejado ser ella misma? Katara había mencionado que lo hicieron porque la amaban. Temían por ella, que se hiriese, que su vida corriese peligro. Pero ella ya había demostrado poder valerse por sí misma.
De pronto, sintió que algo le tocaba los pies. Con satisfacción, se dio cuenta que volvía a sentir un “suelo” conocido. Sintió a Haru a su alrededor.
— Te traje esta arena, tal vez así el viaje se te haga más ameno.
Toph se sentó en la arena y cerró los ojos. No pudo ver demasiado, solo a Haru. La arena, al ser un derivado tan fino de la tierra, no era ideal para sentir vibraciones. Sin embargo, pudo ver a Haru con bastante claridad.
— Gracias Haru. — digo Toph, con la cabeza gacha y las mejillas ligeramente ruborizadas.
— De nada. De cualquier forma, estaremos llegando al anochecer.
- Fue una suerte que haya encontrado tu barco.
- ¿Si no querías tomar un barco cómo esperabas llegar al reino Tierra? – dijo el muchacho con tono sarcástico, pero Toph respondió con una mueca de desagrado- ya, de todos modos los barcos mercantes van muy seguido a los polos, al menos desde que termino la guerra-.
Toph sonrió una vez más antes de arrojarse de espaldas sobre el piso del barco mientras hundía más y más sus pies en la arena. Ahí, sin darse cuenta, se durmió en medio de una conversación tranquila.
El sol en lo alto del cielo, pero lo que la despertó no fue la clara luz; sino algunas risas de marinos. Toph se levanto alerta al sentir que era de ella de quien se reían y sólo entonces se dio cuenta de que Haru había dormido esa noche junto a ella. Sonrojada, la joven maestra junto la tierra en sus pies y se acurruco lejos del muchacho. No fue hasta que gritaron tierra a la vista y el barco encallo en puerto que Haru despertó.
- Ya llegamos? – pregunto el maestro tierra medio adormilado, sin notar que la niña junto a él se mantenía distanciada-
- Si, gracias por traerme hasta aquí- respondió Toph mientras se incorporaba y bajaba corriendo hacia Tierra firme-
- Ya te vas, creo que yo puedo acom…- dijo Haru poniéndose de pie y tratando de seguirla, pero estaba adormilado y tropezó, al incorporarse encontró el objeto con el que había tropezado, una flor hecha de tierra comprimida, probablemente de arena- Esta bien, supongo que lo mejor es que vayas tu sola, aunque no estoy seguro de que nadie podría odiarte, mucho menos tus padres – dijo Haru para si mismo-.
Toph estaba en la ciudad, sobre esa tierra que conocía tan bien. Un suspiro, una sacudida de pies, trono su cuello, respiro profundo y avanzó. Con paso firme, pero no en línea recta. Unos cuantos pasos y se detuvo, movió los dedos de sus pies, jugó con los de sus manos, disimuladamente tomo otro camino, regreso, se paró de pie de nuevo frente a la calle que lleva a su casa, se detuvo, trono sus dedos y ya no pudo más
¡Cómo es posible que me pase esto!! – grito la niña desesperada logrando que la gente volteara a verla-
Ella había enfrentado a los peores villanos, podía vencer ejércitos si se lo propusiera; pero la idea de enfrentar a sus padres la hacía retroceder.
¿Es ella? – Escuchó Toph a un niño en un callejón- ¿es la bandida ciega?
Pero dicen que ella se fue del pueblo – le respondió su amiguito susurrando-
Toph pudo notar como los dos niños estaban emocionados. Y tan solo eso le dio ánimos. Ella no era una niña cobarde, ella era quien había huido de casa para unirse a las luchas, ella había podido derrotar a cientos de oponentes, había enseñado al avatar; había muchas cosas por las que estar orgullosa, seguro a sus padres debía de convencerlos al menos una.
Respiro profundamente, golpeo con su pie el suelo para sacudir a los dos niños y camino directo a su casa.
Y seguía ahí, grande y callada, justo como la recordaba.
Toph se quedo de pie frente a la puerta. Un solo guardia en la entrada, él la miro un momento y volvió a su rígida e inexpresiva posee. Toph tosió disimuladamente para hacerse notar, el guardia vivió a verla, tan solo un segundo, una mueca d extrañeza apareció en su rostro mientras fijaba más y más la vista en ella.
Si, soy yo – dijo la niña con enfado y cruzando los brazos-
El guardia grito por la sorpresa e inmediatamente abrió la puerta, se introdujo en ella y la cerró de nuevo, Toph pudo escuchar como el guardia corría hacia adentro y hablaba con otros guardias, toda la residencia se alborotó.
El mismo guardia volvió a la entrada principal y abrió la puerta para decirle a la niña que esperara; pero no encontró a nadie. Al voltear al patio interior vio como Toph emergía de la tierra burlando la seguridad.
Toph camino ignorando los gritos de los guardias y abrió la puerta principal de la casa, apretó los puños y grito.
Ya estoy en casa! – ni ella misma podía creer lo mucho que le temblaba la voz-.
Espero un poco. Un guardia se le acercó, lucía calmado o más calmado que el resto.
Señorita –llamo el sujeto – es por aquí.
El guardia la condujo hasta la habitación principal, claro que ella sabía perfectamente donde estaban, se cansó de caminar y corrió con rabia, rebasó al sirviente y entro a la sala, se detuvo y se quedo ahí, de perfil a sus padres, sin voltear su rostro hacia ellos.
Regrese –trato de gritar, pero apenas y le salió la voz-
Sus padres perplejos sobre sus tronos y su padre comenzó.
Tú, tú huiste de casa, ¿Cómo regresas así nada más? ¡Y mírate!! – gritaba el asombrado padre tratando de sonar severo, tratando de regañar a su hija que se había ido sin permiso, pero su voz también se quebraba-
Toph escuchaba el par de corazones palpitantes y el llanto contenido de su madre.
No creas que…- continuo el confundido hombre, pero la madre de Toph lo interrumpió-
La señora de elegantes ropa bajo del pedestal de terciopelo y abrazó a su hija entre lagrimas incontenibles que ya no podía soportar.
Nos preocupaste mucho – susurro apenas-
Mamá – dijo la niña-
El padre bajo de su asiento y se acerco a su hija, su mano sobre su hombro y suspiro.
Desearía que no volvieras a preocuparnos así – dijo el señor con pesar mientras se hincaba para ver el rostro de su pequeña – pero se bien que tan solo mis deseos no te detendrán.
Papá – alcanzó a decir Toph antes de desquebrajarse solo un poco-
Un abrazo, largo y conmovedor. Por una vez Toph no sintió esos brazos como una prisión, pero le dolía no saber cuánto tiempo duraría así.
Hora de unas vacaciones... Los del equipo de escritura del libro hemos tenido un año bastante largo y trabajoso y necesitamos unas vacaciones, así que el próximo capítulo será publicado dentro de un tiempo, no estamos abandonando el proyecto, todo lo contrario, estamos tomando una pausa para volver con energías renovadas, y entonces responderemos todas las dudas sobre los misteriosos soldados, los espíritus y el encuentro del avatar con unos enemigos nunca antes vistos que darán una batalla monumental. Hasta entonces!
Si desean dejar un mensaje para el equipo sobre el excelente trabajo que han hecho hasta ahora, lo pueden hacer por acá o por el foro.